
28 Junio 2009
El plan parecía apetecible, pero vivirlo, resultó mucho mejor de lo esperado.
Coque nos esperaba y desde el momento que llegamos, lo tenía todo previsto: Nos acompañó a la Ruta de los Molinos, preparó la Barbacoa, atendía el Bar del Albergue, teníamos dispuestos los desayunos, buscó las mejores bicicletas para cada uno de los que la quisieron, llevó la furgoneta para acompañar a John que no podía caminar...
Nosotros, venga de disfrutar con todo: el albergue, precioso, con sus bancos de madera en una pradera al lado del río, la ruta, el Museo Etnográfico, la cena tan rica al aire libre, la fiesta de Arrojo, la Senda por la mañana, la visita al pueblo de Villanueva que sugirió Rubén.
Amigos, preciosos paisajes, risas... ¿No es perfecto?